VIERNES SANTO: PASIÓN Y MUERTE DE NUESTRO SEÑOR
Hoy el mundo se detiene. No es un viernes cualquiera, es el día en que el amor se entregó por completo.
El Viernes Santo nos invita a mirar la cruz no como un símbolo de derrota, sino como la prueba máxima de entrega y perdón.
Es un recordatorio de que, incluso en el silencio y la oscuridad más profunda, se está gestando la luz más grande.
Hagamos una pausa hoy para agradecer, reflexionar y renovar nuestro propósito. 🕯️
