¿Sabías que el primer semáforo de la historia funcionaba a gas y duró apenas unas semanas antes de explotar?
Ocurrió en Londres en 1868. El invento quedó prohibido por décadas hasta que en 1914 nació el primer semáforo eléctrico en Estados Unidos… ¡el mismo principio que guía nuestras avenidas hoy!
En San Cristóbal transitamos a diario frente a estas luces, pero más que un adorno urbano, son una herramienta diseñada para protegernos. Respetar el semáforo y conducir con prudencia no es una opción, es un compromiso con la vida de todos en nuestra ciudad.
